
La reforma electoral impulsada por el gobierno de Javier Milei, que busca poner fin a los «partidos cáscara» y modificar drásticamente el mapa político argentino, genera un intenso debate. El politólogo Facundo Cruz, del Centro de Investigación para la Calidad Democrática (CICAD), analizó el impacto de los cambios propuestos en los requisitos para la conformación de fuerzas políticas distritales y nacionales, advirtiendo sobre las implicancias en los niveles de representación y la posible depuración de la oferta partidaria.
Contexto de la Reforma Electoral
Actualmente, la Cámara Nacional Electoral registra 703 partidos políticos a nivel distrital —de los cuales 45 operan en Santa Fe— y 44 de orden nacional. Este panorama es uno de los focos de la reforma electoral que impulsa la administración de Javier Milei, bajo la consigna de «terminar con los sellos de goma». La iniciativa, que contempla también la eliminación de las PASO y aspectos sobre el financiamiento partidario, representa un nuevo intento legislativo tras fracasar en la Ley de Bases y ser reingresada en diciembre de 2024. Aunque la Boleta Única Papel (BUP) ya obtuvo sanción, el proyecto actual, con 78 artículos, se encuentra en el Senado sin dictamen, y cada capítulo, como el del número de partidos habilitados, merece un análisis detallado.
Nacimiento y Permanencia de un Partido: Las Nuevas Reglas
Según la normativa vigente, la creación de un partido político distrital requiere la afiliación de un número de electores no inferior al cuatro por mil (4‰) del padrón del distrito correspondiente, con un tope de un millón. Para obtener reconocimiento nacional, una fuerza debe estar constituida en al menos cinco distritos con el mismo nombre, declaración de principios, programa o bases de acción política, y carta orgánica.
Sin embargo, la propuesta del presidente Milei eleva sustancialmente estos requisitos. Para la personería jurídico-política distrital, se deberán reunir afiliaciones equivalentes al 0,5% del padrón, con un tope de dos millones de inscriptos, además de 50 electores fundadores por distrito. La permanencia implicará realizar elecciones internas cada cuatro años y presentarse a elecciones nacionales; si no lo hacen en dos comicios consecutivos, el reconocimiento caduca. En cuanto a los partidos nacionales, la reforma exigirá personería en al menos diez distritos (el doble de lo actual) y afiliados equivalentes al 0,1% del padrón nacional.
El Impacto en el Sistema de Partidos, según Facundo Cruz
El politólogo Facundo Cruz, analista del Centro de Investigación para la Calidad Democrática (CICAD) y coordinador de Pulsar, disertó sobre el «Impacto de la reforma electoral nacional en el régimen de los partidos» en el marco de un curso de la Universidad Nacional de Rosario. Cruz destacó que, desde su perspectiva, el proyecto tiene un impacto positivo en la modificación del régimen jurídico de los partidos políticos, especialmente en las cláusulas de reconocimiento.
Su análisis pormenorizado revela tres escenarios de impacto sobre el actual mapa partidario:
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Partidos Nacionales «Sobrevivientes»: Al aplicar las nuevas reglas de reconocimiento para los partidos nacionales, solo 19 de los 45 partidos nacionales vigentes (un 42%) lograrían mantenerse. Esto significaría que fuerzas como el Frente de Izquierda y de Trabajadores (FIT), el espacio de Juan Schiaretti o el de Juan Grabois, así como partidos históricos como el Partido Intransigente (PI), el Partido Demócrata Progresista (PDP), la Unión del Centro Democrático (UCEDé) y el Partido Demócrata (PD), perderían la capacidad de presentar candidaturas presidenciales. Incluso, algunos partidos como el de Alberto Fernández o Miguel Ángel Pichetto ya no cumplirían la normativa actual.
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Depuración Distrital: La aplicación de las nuevas exigencias a los partidos de distrito resultaría en la pérdida de personería de 193 de los más de 700 partidos con reconocimiento actual (un 27%). Las provincias más afectadas serían Buenos Aires, Chubut y, de forma significativa, Santa Fe, donde de sus 44 partidos distritales, solo 4 cumplirían los nuevos requisitos, mientras que 18 perderían su reconocimiento.
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Un Escenario Presidencial Restringido: Si se combinan ambos criterios —primero la depuración distrital y luego la nacional—, solo tres espacios políticos estarían en condiciones de competir por la presidencia y vicepresidencia: el Partido Justicialista (PJ), la Unión Cívica Radical (UCR) y el PRO. Bajo este escenario, La Libertad Avanza, la fuerza del propio presidente Milei, perdería reconocimiento en 20 provincias.
El Futuro de la Representación: Un Desafío para los Partidos
A pesar de la magnitud de estas proyecciones, Cruz matiza que la desaparición de partidos no es un resultado inevitable. Primero, la reforma política-electoral de La Libertad Avanza aún debe ser discutida, aprobada y aplicada con criterios sensatos, con vistas a 2027 o más adelante. Segundo, «todos los que quieran sobrevivir tienen que salir a buscar más avales que los que hoy tienen», una tarea que, según el proyecto, podría volverse digital. En definitiva, el desafío para las estructuras partidarias será «abrirse, juntar voluntades y volver a enamorar al electorado», demostrando que no son meras «cáscaras vacías».
