jueves, abril 9

Seguridad y Obras Públicas, ejes de la propuesta de Unidos en Santa Fe

La gestión de Unidos para Cambiar Santa Fe, con Maximiliano Pullaro a la cabeza, ha delineado los ejes centrales de su estrategia para buscar la reelección en 2027. Esta semana, el gobierno provincial destacó la significativa caída de los índices de homicidios durante el primer trimestre y anunció la decisión de asumir la ejecución de dos obras vitales que la Nación había paralizado en el sur provincial: la restauración del Monumento a la Bandera en Rosario y la Autopista AO 12. Estas acciones no solo abordan la seguridad y la infraestructura, sino que también rescatan símbolos rosarinos y rutas críticas, marcadas por años de abandono y sus trágicas consecuencias.

El Escenario Político de 2027

Aunque el 2026 no presenta comicios en el horizonte, la dirigencia política santafesina ya proyecta sus estrategias hacia 2027, un año electoral clave en el que se renovarán los dos poderes provinciales, la mayoría de las intendencias y presidencias comunales (ahora por períodos de cuatro años), así como gran parte de los concejos. La Constitución Provincial, sancionada en septiembre pasado, demanda la promulgación de leyes previas al acto electoral, temas que actualmente ocupan al Ejecutivo y al Legislativo. Se espera que en los próximos días se definan aspectos clave sobre los gobiernos municipales futuros y, posteriormente, se establezca el digesto electoral, fundamental para ordenar un sistema que hoy presenta demasiados grises y permite «travesuras políticas», especialmente en la definición de bancas para minorías.

Unidos para Cambiar Santa Fe, la coalición gobernante, parte con la ventaja de administrar el Poder Ejecutivo y conducir ambas cámaras legislativas. A esto se suma la posibilidad de reelección del gobernador Maximiliano Pullaro, habilitada por la reciente reforma constitucional, lo que posiciona a la fuerza oficialista con un camino más claro. En contraste, la oposición, especialmente el justicialismo y sus aliados, aún tiene mucho por definir. La Libertad Avanza, por su parte, se perfila como una tercera fuerza cuyo armado provincial está más ligado a la Casa Rosada que a los dirigentes locales, donde el sello político ejerce mayor influencia que los posibles candidatos.

La Estrategia de Gobierno: Seguridad y Obra Pública

La principal apuesta de Unidos para Cambiar Santa Fe para consolidar su proyecto y buscar la reelección de Maximiliano Pullaro se articula en torno a dos ejes fundamentales de la gestión: la seguridad pública y la inversión en obra pública. Ambos aspectos, según evalúa el oficialismo, serán las claves para obtener el respaldo ciudadano de cara a un nuevo mandato de cuatro años.

Balance en Seguridad: Indicadores y Desafíos

La seguridad pública es una de las prioridades centrales del gobierno provincial, que exhibe números concretos para respaldar su gestión. Recientemente, se anunció que el primer trimestre del año registró los índices de violencia más bajos desde que se llevan estadísticas en Santa Fe. Sin embargo, el Ministerio de Seguridad, liderado por Pablo Cococcioni, reconoce que la tarea está lejos de ser motivo de celebración, especialmente tras el impacto mediático internacional de un caso aislado pero trágico, como el ataque de un menor en la escuela Mariano Moreno de San Cristóbal. Este incidente, aunque no empaña el panorama general de mejora, sirvió como recordatorio de los desafíos persistentes.

En una reciente reunión interministerial, bajo el lema «Recuperar la calle para la gente», el gobernador Pullaro instruyó a sus funcionarios y legisladores a comunicar activamente los logros de la provincia. En ese contexto, las autoridades de Justicia y Seguridad presentaron un detallado informe estadístico sobre las acciones implementadas. La importancia estratégica del área fue reafirmada por el propio mandatario, quien en Sábado Santo visitó la sede del Ministerio para revisar personalmente la marcha de la gestión.

Rescate de Obras Clave Abandonadas por la Nación

En el eje de obra pública, la administración provincial ha tomado la iniciativa frente a un panorama de parálisis nacional. Una de las decisiones más resonantes fue la asunción de la finalización de la obra de reparación del Monumento a la Bandera en Rosario, un proyecto emblemático con doce años de anuncios y sucesivos abandonos por parte de gobiernos centrales de distinto signo político. La meta es concluir esta icónica obra antes del 20 de junio, fecha de la festividad rosarina, como un símbolo del compromiso provincial ante el desprecio histórico hacia los símbolos santafesinos.

En esa misma línea, y tras el anuncio del ministro Luis Caputo, la provincia de Santa Fe se hará cargo también de la Autopista AO 12, que en su momento fue la ruta provincial 16. Este traspaso se inscribe en un contexto de deterioro generalizado de los corredores nacionales que atraviesan el territorio santafesino, como las rutas 11, 33, 34 y 19, cuyo abandono data de años. Si bien el intenso tránsito de cargas hacia los puertos es un factor, la provincia subraya que la falta de decisión política de los gobiernos centrales ha sido determinante en el deplorable estado de estas vías cruciales para la conectividad y seguridad de Santa Fe.

Gestión y Financiamiento de la Obra Pública Provincial

Más allá de las obras rescatadas del abandono nacional, el plan de obra pública provincial abarca un amplio espectro de intervenciones. Incluye la construcción de nuevos establecimientos escolares, aprovechando un crédito remanente de la gestión de Omar Perotti y el programa «Mil Aulas» que se extiende por casi todo el territorio. A esto se suma una considerable inversión de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) y de Aguas Santafesinas S.A. (ASSA), con foco particular en Santa Fe y Rosario.

El gobierno insiste en el lema «sin corrupción», destacando la capacidad de la gestión para contratar y ejecutar obras por debajo de los presupuestos oficiales durante sus primeros dos años. Para financiar este ambicioso plan, la provincia se apoya en diversas fuentes: los bonos de la deuda previsional, tres créditos de la Corporación Andina de Fomento (CAF) y una reciente emisión de deuda en el exterior. Esta estrategia de inversión no solo permite avanzar con la infraestructura necesaria, sino que también diferencia a la administración santafesina del gobierno nacional, que ha optado por cerrar el grifo de la obra pública, y contribuye a la generación de empleo en un contexto de retracción económica.

Los Desafíos Internos de la Gestión

A pesar de la estrategia delineada, la gestión provincial enfrenta desafíos internos que erosionan el poder del oficialismo, una constante observada en las últimas dos elecciones santafesinas con cambios de color político. Actualmente, el gobernador Pullaro lidia con el malestar de dirigentes y un número significativo de docentes provinciales, centrado en el tema salarial y las implicaciones de la «Asistencia Perfecta», una medida que ha reducido el poder de convocatoria de paros y protestas históricamente frecuentes.

Asimismo, la emergencia previsional generó importantes disgustos en un sector sensible de la sociedad. Si bien una posible atenuación de la norma y la eventual caída de la emergencia en septiembre podrían mitigar las quejas de los pasivos, la próxima gestión deberá abordar indefectiblemente el déficit estructural del sistema previsional provincial, que requiere compensaciones del resto de los santafesinos. El reciente compromiso de Anses de reanudar los pagos mensuales, aunque importante, no soluciona la problemática de fondo del déficit, ni anula el reclamo provincial por deudas de ejercicios anteriores.

Mirada Hacia el Futuro Electoral

La gran interrogante es si la estrategia basada en la seguridad y la obra pública será suficiente para que Unidos para Cambiar Santa Fe logre retener el gobierno provincial. La respuesta aún es prematura en un escenario político dominado por la incertidumbre. Las nuevas generaciones, decisivas en los resultados electorales, exhiben una mirada muy crítica sobre la clase dirigente y han perdido gran parte de la identidad partidaria que caracterizó a las familias argentinas durante décadas, dejando a los partidos políticos tradicionales en un proceso de pulverización.