
El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, adelantó que octubre será el mes de mayor ejecución de obra pública y de vencimientos a contratistas, destacando que la provincia cuenta con recursos provenientes de bonos tomados en el exterior, créditos de organismos internacionales y títulos entregados por la Nación para saldar la deuda. En otro orden, el mandatario expresó su escepticismo sobre la posibilidad de que los gobernadores unifiquen posturas en el Congreso y responsabilizó al kirchnerismo por romper un acuerdo alcanzado el año pasado.
Contexto Financiero y Proyección de Inversión
El gobernador Maximiliano Pullaro ratificó que en octubre la provincia de Santa Fe alcanzará el punto más alto en la curva de flujo y ejecución de inversión en obra pública y equipamiento, con un desembolso estimado superior a los $200.000 millones mensuales. Este nivel de inversión, el más alto de los últimos veinte años, se sustenta en una estrategia de financiamiento diversificada.
Pullaro detalló que ya comenzaron a utilizarse los bonos emitidos en dólares en Nueva York, previendo un cambio de entre 30 y 40 millones de dólares mensuales para mantener y acelerar el ritmo de las obras. A esta fuente se suman créditos de organismos internacionales como la Corporación Andina de Fomento (CAF), la Agencia Francesa para el Desarrollo y fondos árabes. Además, la provincia aún cuenta con títulos entregados por la Nación a la gestión anterior de Omar Perotti para saldar la deuda, que ascienden a casi $500.000 millones.
El mandatario santafesino aclaró que, a diferencia de otras provincias que enfrentan problemas para pagar salarios y han requerido adelantos de coparticipación con bajas tasas de interés, Santa Fe no atraviesa esa situación crítica, aunque reconoció que «no estamos tan bien como lo estábamos en el tercer trimestre del año pasado», debido principalmente a la caída de la recaudación.
Inversión Provincial en Infraestructura Federal
Pullaro se mostró escéptico respecto a que el Gobierno Nacional reconozca las importantes inversiones que la provincia de Santa Fe está realizando en infraestructura que, por jurisdicción, le correspondería a la Nación. Ejemplificó esta situación con la decisión de construir un puente sobre el río Salado paralelo al actual, en el trayecto de la Ruta Nacional 11, para conectar Santa Fe con Santo Tomé. También mencionó el corte de pasto en banquinas de rutas nacionales y la reparación de una alcantarilla en la Ruta Nacional 34, acciones tomadas porque «termina siendo mi problema, porque es el problema de vecinos de Santa Fe».
El gobernador hizo especial hincapié en el inminente traspaso a la provincia de la A012, la circunvalación de Gran Rosario, una vía vital para el acceso a los puertos del sur de la provincia que se encuentra en un «estado calamitoso». «La vamos a arreglar y nos haremos cargo, como hacemos el puente Santa Fe – Santo Tomé, como estamos terminando, después de 12 años, la obra del Monumento Nacional a la Bandera», afirmó Pullaro, lamentando los siniestros viales causados por la falta de mantenimiento nacional. «No creo que nos devuelvan las inversiones que hemos hecho y no nos correspondían. Tampoco siento que teníamos otra salida», añadió.
Anticipó que, una vez reparada la AO12, se propondrá a la Bolsa de Comercio de Rosario, a transportistas de cargas y a las municipalidades costeras un esquema para administrar esas rutas y la infraestructura necesaria, considerando que más de dos millones de camiones transitan anualmente por las rutas del sur santafesino.
Desafío Portuario y la Hidrovía
En cuanto a la estrategia productiva, el gobernador Pullaro planteó como un desafío de su gestión la mejora de los puertos públicos de Santa Fe, Rosario y Villa Constitución, además de repensar Reconquista y proyectar una nueva terminal en Villa Ocampo.
Respecto al Puerto de Santa Fe, que alguna vez se debatió trasladar o reducir a puerto de barcazas, el mandatario afirmó: «Creemos que este puede ser un puerto de contenedores, que si se le mejora la infraestructura, como estamos llevando adelante, tiene mucho potencial fundamentalmente en la Región Centro, pero particularmente la capital, la zona de Rafaela, la zona del norte». Subrayó que, con inversión a mediano y largo plazo, se podría «abaratar muchísimo la logística» para el sector privado si las cargas salen desde allí, en lugar de ser trasladadas a Rosario o a puertos más al sur. Pullaro enfatizó la necesidad de un acuerdo con las cámaras y el sector privado para que «se apropien» del Puerto de Santa Fe.
Por otra parte, se mostró escéptico sobre la viabilidad de la prometida concesión de rutas nacionales por parte de la Nación, pero un poco más optimista respecto a la marcha de la concesión de la Vía Navegable Troncal o Hidrovía. «Necesitamos una Hidrovía que funcione porque le da mucha potencia, genera empleo y genera dinamismo económico en Santa Fe», concluyó, destacando la importancia de mantener el calado en la capital provincial.
El Fracaso del Consenso Interprovincial
Abordando la difícil articulación política, Pullaro lamentó el fracaso del intento de los gobernadores de avanzar con proyectos en el Congreso Nacional para obtener recursos. Recordó que el año pasado, los 24 mandatarios provinciales habían alcanzado un acuerdo para modificar dos leyes clave para las arcas provinciales: el Impuesto al Cheque y los ATN (Aportes del Tesoro Nacional). «Iban a ser dos leyes autónomas», afirmó.
No obstante, el gobernador acusó al kirchnerismo de «romper las reglas de juego», al tratar esas leyes junto a «un montón de otras más» y ubicarlas últimas en la agenda legislativa, obligando a los diputados y senadores a votar la agenda política del kirchnerismo. «Se ha roto la confianza y no volveremos a reunirnos», sentenció. Ante una nueva convocatoria a una reunión del Consejo Federal de Inversiones (CFI) este año, Pullaro manifestó su negativa a participar, expresando la misma postura a sus pares Axel Kicillof y Ricardo Quintela. «Nos rompieron el acuerdo», reiteró.
El mandatario santafesino fue categórico al afirmar que es imposible un diálogo futuro entre todos los gobernadores si los acuerdos no se traducen en acciones legislativas por la autonomía de los bloques parlamentarios. «Lo que nos pongamos de acuerdo nosotros no va a repercutir de la misma manera en el Congreso», concluyó, haciendo hincapié en la dificultad de articular una postura común que se respete en el ámbito legislativo.
