
Olvídate de la chica Disney que tenías rotulada en la cabeza, porque Luisana Lopilato acaba de tirar toda su dulzura por la ventana para meterse en la piel —y en las zonas más oscuras— de Margarita Di Tullio, la legendaria criminal que paralizó a la Costa Atlántica en los años ochenta. Con una superproducción que desembarca este jueves en la pantalla y promete dar que hablar en todas las sobremesas, la rubia se pone al hombro la piel de «Pepita La Pistolera» en un relato crudo que huye de los blancos y negros para explorar los grises más picantes de una época dominada por machos violentos, sin juzgar pero sin anestesia.
De la comedia familiar al bajo fondo: el giro menos pensado de Luisana
La debilidad de Luisana Lopilato por los desafíos fuertes quedó más que demostrada. Lejos de conformarse con papeles lavados, la actriz confesó que andaba con la escopeta lista buscando una historia de poder en femenino cuando se topó con el raid delictivo de Margarita Di Tullio. Al leer sobre el mito marplatense, no lo dudó un segundo y se embarcó de cabeza en un proyecto que ella misma produce y protagoniza. ¿El resultado? Una inmersión total en el hampa que promete sacudir la modorra de la cartelera nacional.
## Plomo, legítima defensa y los 80 sin culpas
Para los memoriosos, el nombre de Pepita rima inmediatamente con aquel fatídico episodio de 1985 cuando vació un cargador contra dos chorros que irrumpieron en su casa. Pero ojo, que la biopic dirigida por Lucía Puenzo no pisa el acelerador para hacer una hagiografía ni para colgarle el cartel de villana. La propia Lopilato avisó que la película se limita a acompañar a esta mujer bravía con las pocas herramientas que le tiró una década donde los varones cortaban el bacalao a su antojo, metiéndose de lleno en un prontuario que incluye desde piratería del asfalto hasta redes de explotación.
## Prótesis, pelucas y el arte de mutar en la pantalla grande
Como los rasgos angelicales de nuestra querida Lu no se parecían en nada a los de la temible criminal, la producción tuvo que armar un verdadero laboratorio de transformaciones. Para evitar caer en la caricatura barata, la actriz se sometió a sesiones intensas de caracterización que incluyeron desde prótesis corporales y pelucas hasta lentes de contacto y retoques dentales. Todo valía para revivir el clima de una Mar del Plata tétrica y gélida, donde la supervivencia era moneda corriente y el peligro acechaba en cada esquina.
## Trabajo de campo: cuando la ficción se cruza con la realidad
Para terminar de entender los códigos de la época y no pifiarle al tono, Lopilato se metió de lleno en un universo que le era totalmente ajeno. La película contó con la participación estelar de trabajadoras sexuales reales, un intercambio que la protagonista catalogó como una revelación absoluta para captar la crudeza de aquellos años. Con la mano en el corazón, la estrella reconoció que escuchar de primera mano cómo operaba el machismo de antaño le dio la perspectiva justa para encarnar a una pionera trágica cuya sombra, mal que nos pese, sigue proyectándose hasta el día de hoy.
