
La histórica cooperativa láctea SanCor Cooperativas Unidas Limitada fue declarada en quiebra por el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial de la Cuarta Nominación de Rafaela. La medida, dictada por el juez Marcelo Gelcich, se produce tras la frustración de su concurso preventivo y revela un pasivo millonario, incumplimientos generalizados y una marcada caída en su actividad. Pese a la sentencia, el tribunal ordenó la continuidad transitoria de la explotación y la venta de activos para preservar el valor de la empresa.
Declaración y Fundamentos de la Quiebra
La declaración de quiebra de SanCor se concretó luego de que la justicia de Rafaela constatara la inviabilidad económica de la empresa y el fracaso anticipado de su proceso concursal. La resolución judicial, emitida este miércoles y firmada por el juez Marcelo Gelcich, se sustenta en el propio reconocimiento de la compañía de su incapacidad para formular una propuesta de acuerdo con sus acreedores y de sostener su operatoria corriente. Esta situación desembocó en una «quiebra indirecta» por frustración del concurso preventivo.
Un Pasivo Millonario y Desbordado
El fallo judicial describe una situación financiera crítica para SanCor, con un pasivo concursal que asciende a «varios miles de millones de pesos» y más de 86 millones de dólares, al que se suma una significativa deuda generada durante el propio proceso concursal. En detalle, solo en concepto de deuda postconcursal, al 31 de enero de 2026, la cooperativa acumulaba más de $ 6.349 millones en obligaciones impositivas y previsionales; $ 12.788 millones en salarios adeudados; $ 3.380 millones en aportes a obras sociales y sindicatos; y $ 13.313 millones en deudas comerciales. A este panorama se añadía un ritmo de generación de nuevo pasivo cercano a los $ 3.000 millones mensuales, en un contexto donde los ingresos corrientes ya no alcanzaban para cubrir los costos operativos.
El Mensaje del Juez: Valor Humano y de Marca
En sus 49 páginas, la sentencia de la justicia de Rafaela no solo detalla la crisis financiera, sino que también incluye un «mensaje a la sociedad», enfatizando el compromiso judicial de atender el interés de los acreedores sin perder de vista el impacto social de la medida. El juez Gelcich destacó el «valor de mercado que hoy sigue teniendo la marca» SanCor, considerándolo un activo valioso e independiente de las plantas industriales, con «reales expectativas sobre la posible venta». Puso especial resalto en el «sustento humano» de la marca: «son los trabajadores, comprometidos hasta postergar lo necesario para sus familias… los que han permanecido trabajando con el compromiso e ingenio necesarios en medio de esta crisis, sosteniendo con éxito la calidad, característica principal de la marca».
El magistrado argumentó que el verdadero valor de los activos radica en el personal, afirmando que «sería muy difícil estimar el tiempo que llevaría a nuevos empleados construir la organización que hoy existe, y, sobre todo, elaborar los mismos productos, y con la misma calidad» si las plantas se quedaran sin su gente.
Deterioro Operativo y Pérdida de Escala
El severo deterioro económico de SanCor estuvo acompañado por una drástica contracción de su actividad productiva. La empresa operaba con seis plantas industriales en Santa Fe y Córdoba, pero a niveles muy por debajo de su capacidad. El caso más crítico se observó en Sunchales, su planta principal, que funcionaba con menos del 10% de ocupación, mientras otras instalaciones permanecían paralizadas o subutilizadas. Este proceso derivó en un cambio estructural: durante 2025, SanCor pasó de procesar leche propia a depender de terceros (fazón), y finalmente a operar con volúmenes mínimos de producción, reflejo de la pérdida de proveedores y contratos comerciales.
Hacia la Venta de Activos y Continuidad Transitoria
A pesar de la declaración de quiebra de la cooperativa SanCor, el tribunal de Rafaela dispuso la continuidad de la explotación en las unidades productivas que aún están operativas. Esta medida busca preservar el valor de la empresa en marcha y evitar un mayor deterioro de sus activos. Paralelamente, se ordenó un proceso de enajenación de la compañía, ya sea total o por unidades productivas, mediante mecanismos de licitación conforme a lo previsto por la Ley de Concursos y Quiebras. La estrategia apunta a maximizar el recupero para los acreedores y facilitar la posible entrada de nuevos operadores privados interesados en los activos industriales, marcas o segmentos del negocio lácteo.
Impacto Laboral y el Legado de SanCor
El colapso de SanCor, cooperativa emblemática del sector lácteo argentino, tiene un fuerte impacto en el entramado productivo regional. Al momento de la sentencia, la empresa contaba con 914 trabajadores, muchos de ellos con salarios impagos y en condiciones laborales precarias. El fallo reconoce la gravedad de esta situación y pone especial énfasis en la protección de los créditos laborales, si bien dentro del marco de un proceso falencial donde la prioridad será la liquidación ordenada del patrimonio.
Esta quiebra marca el desenlace de un proceso de deterioro que se arrastraba desde hace años, debido a problemas estructurales como la alta carga de costos, la pérdida de competitividad, el endeudamiento creciente y las dificultades para sostener su red de productores asociados. El expediente judicial deja en claro que SanCor ingresó en una fase de «insolvencia estructural», una incapacidad permanente para generar recursos suficientes incluso para sostener su operación cotidiana. Con este fallo, se abre una nueva etapa donde el destino de la marca y de sus activos quedará sujeto al interés del mercado, con el desafío de preservar lo que aún sea viable de esta histórica cooperativa.
