
El líder de Turf rompió el silencio y volvió a pisar los estudios de El Trece en medio de un verdadeiro escándalo mediático y judicial. Joaquín Levinton reapareció públicamente este lunes para retomar su silla como jurado en el certamen «Es mi sueño», justo una semana después de que estallara la bomba con la denuncia penal por abuso sexual con acceso carnal, violencia física y psicológica que le entabló su expareja, identificada como Paula.
«Si no, esto hubiese sido una pesadilla»
A la salida de los grabaciones en el canal, el músico de 51 años armó revuelo al ser interceptado por una guardia periodística y un grupito de fieles seguidores que le hicieron el aguante en la puerta. Lejos de esquivar el bulto, el vocalista se soltó y tiró definiciones duras sobre el huracán que le tocó vivir: reconoció que toda esta situación es directamente una pesadilla, pero agradeció como agua en el desierto el cariño de la gente en la calle. Para Levinton, poder sacar a pasear al perro a la mañana y escuchar un «aguante Joaquín, te apoyamos» es lo único que lo sostiene mientras la tormenta no para.
El show debe continuar, pese a todo
El frontman no dudó en dejar en claro que lo suyo es el espectáculo y que hace tres décadas que se gana la vida alegrando a la gente. Con esa misma receta se metió de nuevo al estudio de «Es mi sueño» para cumplir con su rol de jurado, asegurando que ama su trabajo y que necesitaba volver a la rutina. «Me encanta volver a trabajar y hacer lo que amo», soltó ante los cronistas, intentando mostrarse entero frente a las cámaras de El Trece, aunque con la sombra pesada del escándalo pisándole los talones.
«No soy yo el mediático»
A la hora de hablar de la causa que se tramita en el Juzgado N° 50 bajo las órdenes del juez Carlos Bruniard, Levinton se puso firme y pidió que los trapitos se laven en los tribunales y no en la tele. Con una denuncia tan grave sobre sus espaldas —que incluye relatos de consumos forzados y agresiones ocurridos supuestamente entre 2015 y 2020—, el músico prefirió desentenderse del circo televisivo y le pasó la pelota a sus abogados, remarcando que una acusación de este calibre merece absoluta seriedad y cero carpa mediática.
Giros, renuncias y pruebas bajo la manga
Mientras la causa judicial se mueve sin pausa —recordemos que se trata de un expediente que había sido archivado en 2023 y ahora fue reabierto—, el frente de batalla legal también es un hervidero. La semana arrancó movidita tras la renuncia de la abogada Adela González, quien se bajó del barco por diferencias sobre cómo se manejó la exposición pública del caso, obligando a la querella a reconfigurar su estrategia en total hermetismo. Del otro lado, la defensa de Levinton ya empezó a mover fichas y presentó un as bajo la manga: un pasaje de avión que lo ubicaría dando un show con Turf en Mendoza justo en la fecha clave que señala la acusación. Ahora, la pelota está en la cancha de la Justicia, mientras el músico intenta hacer malabares para mantener su vida artística a flote.
