
El Gobierno Nacional ha implementado dos decisiones estratégicas, una de índole coyuntural y otra estructural, que impactarán directamente en la economía del país de cara al pico de demanda estacional del invierno. Estas medidas buscan afrontar la insuficiencia de gasoductos que, pese a la vasta producción de Vaca Muerta, aún impide cubrir la totalidad de las necesidades internas y obliga a recurrir a costosas importaciones de Gas Natural Licuado (GNL).
Las Dos Medidas Clave del Gobierno
Ambas resoluciones gubernamentales buscan mitigar los desafíos energéticos. Por un lado, se otorgaron facultades ampliadas al ministro de Economía, Luis Caputo, para ajustar el recargo que pagan los usuarios de gas para subsidiar a los hogares de la «Zona Fría». Por el otro, se postergó la apertura de sobres de una licitación para sumar un intermediario privado en la compra de cargamentos de Gas Natural Licuado (GNL) que el país necesita importar durante los meses más fríos.
Aumento del Recargo para la «Zona Fría»
La medida coyuntural faculta al ministro Luis Caputo a elevar hasta en un 50% el recargo que actualmente abonan todos los usuarios de gas natural por redes. Este incremento está destinado a solventar las compensaciones tarifarias del Fondo Fiduciario para Subsidios de Consumos Residenciales de Gas (Artículo 75 Ley 25.565), que beneficia a hogares ubicados en la Patagonia, Mendoza, parte del Noroeste Argentino y ciertas regiones de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. En particular, la «Zona Fría» divide a Santa Fe, incluyendo a Rosario pero excluyendo a la capital provincial.
Nuevo Esquema para la Importación de GNL
En el plano estructural, el Gobierno avanza con una reforma significativa en la adquisición de GNL. Por primera vez, se recurrirá a un agente comercializador privado para intermediar en la compra de cargamentos en el mercado global, una tarea que hasta el invierno de 2025 estuvo a cargo de Enarsa, la empresa estatal. La licitación para esta nueva modalidad, cuyos sobres debían abrirse el 5 de abril, fue postergada hasta el 28 de este mes. Pese al marcado interés de grupos internacionales como Naturgy y Trafigura, según informó Energía Estratégica, persisten las dudas por la volatilidad de los precios en el contexto del conflicto bélico en Medio Oriente.
El Desafío del Invierno y Vaca Muerta
La necesidad de estas medidas surge ante la persistente insuficiencia de la capacidad de los gasoductos argentinos para transportar el gas disponible en Vaca Muerta. Aunque el país posee vastas reservas de gas natural, mucho más económico que el GNL importado y atado a los vaivenes del mercado internacional, el atraso en la inversión en infraestructura de transporte obliga a mantener las compras externas durante el pico de demanda invernal. No obstante, gracias a desarrollos parciales en gasoductos, Argentina ha logrado reducir significativamente su dependencia del GNL. Mientras en 2021 se necesitaron 51 cargamentos, para 2025 se estiman 14, un descenso notable desde los 27 requeridos en 2023.
Clima y Geopolítica: Factores de Incertidumbre
En este contexto, la guerra en Medio Oriente añade incertidumbre sobre los precios que Argentina deberá pagar por el GNL necesario para junio, julio y agosto. Sin embargo, un factor favorable lo constituyen los pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Pese a la reciente ola de 240 despidos en el organismo, sus informes -según lo adelantado por El Litoral- prevén temperaturas promedio superiores a los valores históricos en la franja central del país, donde se concentran los principales centros urbanos, al menos para abril, mayo e incluso junio.
Superávit Energético en Riesgo
La situación genera interrogantes sobre la sostenibilidad del reciente superávit comercial energético. Argentina registró un balance positivo de 1.090 millones de dólares en marzo, un dato alentador. Sin embargo, este valor es similar a los 1.400 millones de dólares que se estima deberá desembolsar el país para cubrir la importación de GNL requerida durante el invierno, planteando la duda sobre si el prometedor superávit de marzo será «quemado» por el costo energético estacional.
