
El gobierno nacional ha lanzado la licitación «AlmaSADI» para que empresas privadas instalen mega baterías de almacenamiento de energía eléctrica en todo el país, buscando aliviar los recurrentes apagones causados por décadas de falta de inversión en el Sistema Argentino de Interconexión (SADI). Esta medida, calificada de «transitoria», prevé una asignación de 220 megavatios (MW) para Santa Fe, compartidos con Entre Ríos, y revela cómo las autoridades nacionales posicionan a la provincia frente a los potenciales oferentes en esta estrategia para mitigar la crisis energética.
AlmaSADI: una respuesta a la crisis energética
La licitación «AlmaSADI», que combina «Almacenamiento» y «SADI», busca poner «parches» al Sistema Argentino de Interconexión, que son las grandes torres de 500kv que transportan energía desde los generadores –como la Central Brigadier López en Sauce Viejo– hasta las empresas distribuidoras, como la EPE. La iniciativa prevé que las mega baterías guarden energía durante los valles de bajo consumo para disponer de ella en los picos de demanda, mitigando así los cortes de suministro eléctrico. Esta acción surge ante la evidencia de que el sector privado no asumirá el riesgo de la inversión necesaria en la infraestructura de transporte sin un esquema de incentivos.
Detalles de la licitación y la asignación regional
En el esquema nacional, se licita un total de hasta 700 MW en almacenamiento de energía. Previamente, ya se había avanzado en otra licitación similar, próxima a adjudicarse, destinada exclusivamente a mejorar el servicio en la Ciudad de Buenos Aires y su Conurbano. Para la Región Litoral, que incluye a Santa Fe y Entre Ríos, la asignación es de 220 MW. Es relevante destacar que la Empresa Provincial de la Energía (EPE) de Santa Fe es la tercera distribuidora del país en tamaño, solo superada por las privadas Edenor y Edesur.
Mapa interactivo y prioridades cromáticas
Toda la información técnica para los potenciales oferentes está disponible en el sitio oficial de Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Eléctrico Mayorista), una sociedad anónima con acciones del Estado nacional. Allí, bajo el apartado «almacenamiento» y luego «AlmaSadi», se accede a un mapa interactivo que detalla 176 nodos en la red SADI, principalmente en redes de 132 kV y 220 kV, distribuidos en casi todo el país, exceptuando la Patagonia y el Área Metropolitana de Buenos Aires.
El mapa utiliza una escala cromática –rojo, amarillo y violeta– para indicar el nivel de impacto o prioridad que el gobierno nacional asigna a cada nodo para la instalación de mega baterías. Según declaraciones de Gustavo Báez, responsable de Energías Renovables de Cammesa, citadas por el sitio Energía Estratégica, los nodos violetas son los de «muy alto impacto», considerados estratégicos por la Secretaría de Energía. Aunque la adjudicación en estos puntos no está garantizada y los proyectos deben competir, el mecanismo licitatorio incorpora una ventaja en la fórmula de evaluación económica para incentivar estas localizaciones.
Santa Fe: nodos de «alto impacto»
En Santa Fe, ninguno de sus nodos está teñido de violeta. Los 13 nodos de la provincia están identificados con el color rojo, que predomina en las regiones con mayor desarrollo industrial y comercial de la franja central del país. El rojo define a los inversores como de impacto «alto», indicando puntos donde la diferencia entre los valles y los picos de demanda eléctrica son pronunciados, lo que sugiere un negocio atractivo para el almacenamiento de energía.
Por su parte, los nodos amarillos representan un impacto «medio», y se encuentran en regiones con poblaciones y economías sensiblemente menores, como Cuyo y el NOA, donde hay 29 nodos amarillos (13 en Cuyo y 16 en NOA). Estos puntos, si bien menos atractivos, ofrecen oportunidades para el nuevo negocio de comprar, almacenar y vender energía, impulsado por avances tecnológicos en materiales como el litio.
Prioridades geográficas y el factor gas natural
El análisis de la distribución de colores revela prioridades específicas. La región del NEA (Noreste Argentino) concentra las mayores prioridades, sumando 15 nodos violeta: 10 en Chaco y 5 en Formosa. Estas provincias, al igual que Misiones, carecen de gas natural en red, lo que encarece los sistemas energéticos descentralizados y hace que la calefacción invernal dependa de electricidad, leña, gas envasado o queroseno. Esta situación subraya la necesidad crítica de soluciones de almacenamiento en esas áreas. En contraste, las regiones con gas natural, como Santiago del Estero, no presentan nodos amarillos a pesar de sus altas temperaturas nocturnas, lo que sugiere una menor necesidad de «parches» eléctricos en ese sentido.
