
La Sole dejó de lado la sonrisa eterna de los festivales y nos regaló su entrevista más desgarradora: con la voz quebrada y una sinceridad brutal, la ícono de Arequito reveló el duro drama íntimo que vive con su papá, Omar, quien enfrenta un deterioro cognitivo tan avanzado que hoy ya no la reconoce.
«Mi viejo ya no sabe quién es, ni sabe quién soy yo»
La bomba estalló en los estudios de Radio Mitre, justo cuando la intérprete de Arequito recorre los medios para presentar su flamante disco, Vale la pena, con el que celebra nada menos que tres décadas arriba de los escenarios. Pero detrás de los festejos por los 30 años de trayectoria se esconde un presente familiar tristísimo. Con el corazón en la mano, Soledad Pastorutti admitió que los olvidos de su padre empezaron de manera gradual hasta convertirse en un golpe durísimo para todo su entorno, dejándonos a todos con un nudo en la garganta al enterarnos de cómo transita este delicado momento el gran pilar de su vida.
Lágrimas en el estudio: la canción que grabó una sola vez
Lejos de esquivar el bulto, la cantante volcó todo ese dolor en el estudio de grabación y armó una joya titulada «Mi refugio», un tema hecho a medida para homenajear a su viejo. Lo más impactante es que el dolor la invadió tanto que no pudo registrar el tema de corrido: el track que hoy escuchamos en el álbum es, en realidad, un demo armado a base de fragmentos. La Sole confesó que las emociones le jugaron una mala pasada y que la obligaron a cantar frase por frase porque el llanto le impedía seguir adelante, al punto de que hoy le cuesta horrores volver a escucharla.
El mecánico que le puso alas a una estrella
Para entender el tamaño de este dolor hay que repasar la historia de Omar, un hombre de trabajo que fue mucho más que el padre de una estrella nacional. Mecánico de oficio, este santafesino visionario fue el verdadero artífice del éxito de Soledad y de su hermana Natalia, bancándolas desde el minuto cero, aconsejándolas en cada paso e incluso rompiendo el chanchito para comprar discos y salvar el primer contrato discográfico cuando la carrera recién empezaba. «Él me puso alas y me dio la libertad de volar», disparó la artista, dejando en claro que, por más que la enfermedad intente borrar los recuerdos, el legado de su padre sigue más vivo que nunca en cada acorde de su música.
