
El gobernador Maximiliano Pullaro inauguró este viernes el Polo de la Niñez en Rosario, un nuevo espacio integral que cuenta con 190 profesionales y guardias presenciales las 24 horas, todos los días del año. Su propuesta se organiza en torno a la «ruta de los derechos», un recorrido basado en los principios de la Convención sobre los Derechos del Niño destinado a garantizar la atención continua y la articulación con los organismos provinciales.
Un espacio estratégico para Rosario y la región sur
El flamante edificio, que abarca una superficie de 2.600 metros cuadrados y está ubicado en la esquina de Sarmiento y Santa Fe, fue diseñado para brindar cobertura a Rosario y a toda la región sur de la provincia. La iniciativa requirió tres años de trabajo y busca dejar atrás un pasado de precariedad edilicia, según remarcó la diputada nacional y exvicegobernadora Gisela Scaglia, quien destacó la decisión política de priorizar el futuro de las infancias.
Durante el acto inaugural, el gobernador Pullaro estuvo acompañado por funcionarios provinciales y legisladores, y rememoró las dificultades con las que su gestión recibió la Secretaría de Niñez. El mandatario valoró el compromiso y la sensibilidad de los equipos de trabajo frente a la vulneración de derechos y convocó a sostener los esfuerzos para asegurar infancias plenas.
Infraestructura y la «ruta de los derechos»
Por su parte, la ministra de Igualdad y Desarrollo Humano, Victoria Tejeda, definió la apertura del edificio como la concreción de un anhelo colectivo y subrayó que la prioridad asignada a la niñez se tradujo en hechos concretos. En la misma línea, la secretaria de Derechos de Niñez, Adolescencia y Familia, Daniela León, destacó que el predio constituye una experiencia pionera en el país y en Latinoamérica por su innovadora estructuración.
El diseño arquitectónico e institucional se articula mediante la denominada «ruta de los derechos», donde cada sector representa un principio fundamental de la Convención internacional. Las instalaciones disponen de ocho salas de escucha acondicionadas específicamente para la atención y el acompañamiento de niñas, niños y adolescentes, además de áreas lúdicas destinadas a la contención y un auditorio equipado para el desarrollo de actividades formativas y de promoción comunitaria.
