
¡Se encienden las alarmas en la farándula, pero por suerte la Chiqui nos da respiro! La diva total de la televisión argentina, la inigualable Mirtha Legrand, sigue firme en el Sanatorio Mater Dei tras un cuadro respiratorio bronquial que nos tuvo a todos con el corazón en la boca, pero las últimas novedades son pura música para nuestros oídos: evoluciona tan bien que el alta está a la vuelta de la esquina y su regreso a casa es un hecho casi inminente.
La verdad detrás de los rumores: ¿Qué pasa realmente en el Mater Dei?
Desde que la histórica conductora ingresó a principios de semana a una habitación común del sanatorio custodiada de cerca por su clan familiar, las especulaciones no tardaron en explotar en las redes sociales y los pasillos de la tele. Para cortar de raíz las versiones malintencionadas, el propio entorno de la estrella y el parte médico oficial salieron a poner paños fríos, exigiendo prudencia y recordándonos que solo hay que creerle a los comunicados oficiales de la institución. La bronquitis golpeó fuerte, obvio, pero la fuerza de voluntad de la Chiqui es legendaria y los médicos respiran tranquilos al ver que los estudios salen redondos.
El parte médico que trajo paz y el rol clave de la familia
Mientras la salud de la diva acaparaba todas las pantallas, fue el ciclo La mañana con Moria de eltrece el que tiró la bomba este jueves al adelantar que su salida del sanatorio es inminente. Lejos de la terapia intensiva y siempre rodeada del amor de su familia, la legendaria conductora transitó las horas clave bajo la atenta mirada de los profesionales. En este sentido, el doctor Guillermo Capuya salió a bancar la parada en televisión y explicó que, tratándose de una paciente de 99 años, los médicos prefirieron blindarla con un monitoreo estricto para evitar cualquier traspié con esta clase de infecciones respiratorias que tanto respeto imponen en la tercera edad.
Una ausencia que se nota y el reemplazo de lujo
Claro que semejante internación obligó a mover fichas en la pantalla chica. Ante la imposibilidad de grabar sus clásicos almuerzos, su nieta dilecta, Juana Viale, tuvo que ponerse la camiseta y hacerse cargo de la conducción del ciclo, manteniendo la dinastía en marcha mientras la abuela se recupera. Con una evolución por demás favorable, sin fiebre, habiendo pasado noches tranquilas y con el visto bueno de su hija Marcela Tinayre —quien desde el minuto uno buscó transmitir calma en medio del revuelo—, solo resta que los médicos firmen el alta definitiva. Hasta que eso pase, la reina madre sigue internada mimada por los suyos, demostrando una vez más que tiene resto para rato.
