jueves, julio 30

Colapinto, entre lecciones de manejo fallidas, mate y asado en sus redes

El joven piloto argentino Franco Colapinto, estrella de Williams en la Fórmula 1, demostró una vez más su carisma fuera de las pistas al participar en el popular segmento «Passenger Princess» junto a la presentadora británica Amelia Dimoldenberg. El encuentro, donde Colapinto asumió el insólito rol de instructor de manejo, derivó en una desopilante secuencia de bromas de doble sentido, anécdotas culturales y momentos caóticos al volante, incluyendo un memorable «besito a la pared» durante el estacionamiento.

El particular rol de instructor de manejo

Franco Colapinto, la ascendente figura argentina en el automovilismo internacional, fue la última celebridad en sumarse al viral formato de YouTube de Amelia Dimoldenberg. En el video, la presentadora confesó abiertamente su nula experiencia al volante: «Obviamente no sé cómo conducir, no tengo licencia», aunque reveló haber tenido «lecciones» previas con figuras de la talla de Charles Leclerc y haber probado monoplazas de McLaren y Mercedes sin carné. Colapinto, con paciencia y humor, se propuso enseñarle los rudimentos de la conducción en una clase cargada de imprevistos.

Entre el mate, el asado y los «chicken nuggets»

El encuentro también sirvió como una divertida embajada cultural. Colapinto introdujo a la británica en la tradición del mate, una bebida a la que se declaró «adicto», provocando la humorística respuesta de Dimoldenberg, quien se reconoció fanática del té. La conversación escaló cuando la presentadora preguntó si lo bebía durante las carreras, a lo que Franco, siguiendo el chiste, afirmó ser el único piloto con una bombilla especial instalada en su monoplaza.

La gastronomía argentina dio pie a uno de los momentos más virales. Al intentar explicar el asado como una «barbacoa argentina muy especial», Colapinto recibió una inesperada réplica de Amelia, quien no es fan de la carne roja. «Después de que coma tu carne», lanzó ella, provocando el evidente rubor y la rápida aclaración del piloto: «No mi carne, sino la carne de alguien… perdón». Ambos coincidieron finalmente en su gusto por los «chicken nuggets».

Lecciones al volante: caos y «besitos a la pared»

La clase de manejo fue, sin eufemismos, caótica. Entre la confusión de Amelia con los limpiaparabrisas y el acelerador, Colapinto intentó guiarla para estacionar cerca de un muro. «Un poquito más… un besito a la pared», la animó el piloto mientras el auto alertaba sobre la inminente colisión. Además, el joven de Williams ofreció consejos poco ortodoxos, como la afirmación de que «los espejos son inútiles, solo necesitas mirar las cámaras».

Confesiones personales y rituales de carrera

Más allá de las risas, la charla derivó en temas más personales. Colapinto rememoró su infancia en Italia, donde vivió en una fábrica tras mudarse de Argentina a temprana edad. También bromeó sobre su edad, aparentando 20 años en lugar de sus 17 reales, y hasta fantaseó con una cirugía para cambiar el color de sus ojos.

El piloto de la academia de Williams también compartió algunos de sus rituales pre-carrera. Aunque no se considera extremadamente supersticioso, confesó que siempre sube al auto por el lado derecho y se coloca primero el guante y la bota derecha para «empezar en la dirección correcta». El sueño, con nueve horas de descanso por noche, es otro pilar fundamental en su preparación, algo en lo que coincidió con la presentadora.

Complicidad y consolidación de una imagen

El encuentro concluyó con una atmósfera de absoluta complicidad. Amelia y Franco compartieron bromas sobre la altura del piloto —un factor que Colapinto mencionó como una desventaja en la F1— y descubrieron que ambos tienen el rosa como color favorito. El segmento finalizó con Amelia bromeando sobre «robarle» el costoso reloj a Colapinto y, de paso, también el auto de la entrevista.

Con esta participación, Franco Colapinto no solo reafirmó su talento para el humor y su autenticidad, sino que consolidó su imagen como una de las personalidades más frescas y carismáticas del deporte motor actual, trascendiendo las pistas de Fórmula 1.