miércoles, julio 8

Disyuntiva fiscal: sostener el Estado o agravar la carga impositiva a la producción

La pesada carga fiscal que enfrenta la producción en Argentina penaliza su competitividad, a la vez que es el pilar para sostener las funciones públicas esenciales. Mientras la Nación evalúa una reducción impositiva, cálculos del economista Osvaldo Giordano proyectan que, incluso en un escenario de crecimiento sostenido, eliminar los impuestos más distorsivos demandaría al menos una década, planteando un complejo dilema para el equilibrio de las finanzas estatales.

El Dilema Fiscal: Productividad vs. Servicios Públicos

La eliminación de los tributos que obstaculizan la producción es crucial para el crecimiento económico del país. Sin embargo, esta medida presenta un desafío significativo para el sector público, que depende de dichos recursos para financiar prestaciones vitales como salud, educación, seguridad e infraestructura, esta última, en provincias como Santa Fe, sostenida por la gestión provincial ante el abandono nacional. Lograr este equilibrio sin comprometer la solvencia fiscal requeriría años de expansión económica y una estricta austeridad, una senda que, para jurisdicciones como Santa Fe, pospondría el alivio tributario por aproximadamente 14 años, según estimaciones de la Fundación Mediterránea.

La Visión de Osvaldo Giordano y el Camino a la Reforma

En un informe reciente, Osvaldo Giordano, presidente del IERAL, analiza las tensiones actuales entre la imperiosa necesidad de una reforma del sistema tributario y la urgencia de mantener la estabilidad en las cuentas públicas. El objetivo central de la reducción de impuestos es restituir la competitividad a la producción y fomentar la inversión. Para alcanzar un crecimiento sostenido, Giordano considera «prioritario y urgente» eliminar los impuestos más distorsivos del sistema, entre los que destaca los derechos de exportación (retenciones) –reclamados por el gobernador Maximiliano Pullaro–, el impuesto al cheque, Ingresos Brutos, Sellos y las tasas municipales que gravan las ventas, todos tributos que encuentran resistencia en los gobiernos provinciales.
La magnitud de esta reducción tributaria choca con las necesidades de financiamiento del sector público. Solo Ingresos Brutos, por ejemplo, representó 2,5 billones de pesos para las cuentas santafesinas el año pasado. Estos tributos distorsivos son pilares fundamentales para las provincias, tal como las retenciones lo son para la Nación, y en conjunto generan una recaudación que supera el 7% del Producto Bruto Interno (PBI).

Riesgos del Equilibrio Fiscal y el «Gradualismo»

Giordano enfatiza que implementar alivios tributarios sin una previsión clara de cómo se compensará la pérdida de ingresos pondría en serio riesgo el equilibrio fiscal, lo cual resultaría «muy contraproducente» después de años de desorden macroeconómico. Frente a este escenario, la estrategia de un «gradualismo tributario» –que implica una reducción previa del gasto público para luego bajar los impuestos– se enfrenta a la rigidez de las finanzas estatales. El esfuerzo de austeridad ya ha llevado el gasto público a un equilibrio muy ajustado, y la pretensión de nuevas reducciones de magnitud drástica se torna extremadamente difícil, especialmente debido al peso del sistema previsional.

La Vía del Crecimiento Sostenido: Un Desafío a Largo Plazo

La alternativa propuesta es apostar a que un crecimiento económico continuo del 3,3% anual –un ritmo sin precedentes en la historia reciente del país– logre ampliar la base imponible y, así, compensar la merma en la recaudación. Sin embargo, incluso bajo este escenario optimista, el país tardaría al menos 11 años en compensar la pérdida de recursos a nivel nacional.
Al analizar el panorama provincial, el desafío es aún más profundo, con Santa Fe sirviendo como un claro ejemplo de esta complejidad. De acuerdo con las simulaciones del informe de IERAL, si la provincia lograra congelar por completo su gasto público y destinara la totalidad de los aumentos de coparticipación generados por el crecimiento económico exclusivamente a compensar la quita impositiva, Santa Fe necesitaría aproximadamente 14 años para poder eliminar Ingresos Brutos y Sellos.

Hacia una «Audacia» Tributaria: Propuestas de Rediseño

Giordano argumenta que, para acelerar esta transición hacia un sistema tributario más eficiente, no basta solo con la prudencia en el gasto. El Estado necesita rediseñar su financiamiento con «audacia». La solución superadora, según el economista, implicaría compensar la eliminación de los «malos impuestos» mejorando la recaudación de los «buenos impuestos». Un ejemplo de esta propuesta sería la unificación del IVA, los Ingresos Brutos y las tasas municipales en un «Súper IVA», lo que permitiría sostener los ingresos del sector público mediante un sistema neutral, transparente y que no penalice la competitividad del sector privado.