
La Provincia de Santa Fe concretó una subasta histórica con la adjudicación total de 150 bienes decomisados al delito, alcanzando una recaudación récord de 1.564.070.000 pesos. El evento, que incluyó la venta de un emblemático avión, reforzó una política pública consolidada que transforma activos criminales en recursos para víctimas, instituciones educativas y programas sociales, generando una convocatoria pública sin precedentes.
Convocatoria Récord y Alcance Nacional
La jornada de la subasta, que se celebró con un salón colmado y un intenso ritmo de pujas, superó todas las expectativas oficiales. Matías Figueroa Escauriza, secretario de Gestión de Registros, destacó que no solo fue la subasta de bienes del delito más grande de la República Argentina, sino también la que mayor número de personas convocó. Más de 2.500 personas se acreditaron para participar activamente de las ofertas, sumándose a otras mil que asistieron a la exhibición previa de vehículos, motos y camionetas. La presencia de asistentes de diversas provincias evidenció que este mecanismo ha trascendido las fronteras santafesinas, generando interés a nivel nacional.
Todos los Lotes Vendidos: Una Herramienta Consolidada
Uno de los resultados más significativos para el Gobierno provincial fue la adjudicación de la totalidad de los 150 lotes puestos a la venta, sin que quedara ningún bien sin comprador. Este éxito, que abarcó desde bienes de menor valor hasta los más costosos, consolida la subasta como una herramienta inédita en el país para recuperar activos provenientes del crimen. Figueroa Escauriza resaltó que todos los bienes generaron interés y competencia en las pujas, con una diversidad de valores iniciales que permitió la participación de distintos perfiles de compradores. Como ejemplo, una moto Zanella con una base de $45.000 se vendió en $570.000, mientras que el vehículo más costoso fue una Toyota SW4, adjudicada en 59 millones de pesos.
El Avión, Símbolo contra la Impunidad
La gran atracción de la tarde fue, sin duda, el avión decomisado, un lote que había generado enorme expectativa por su alto valor y su fuerte carga simbólica en la lucha contra el delito. La aeronave, que partía de una base de 50 millones de pesos, finalmente fue vendida en 70 millones de pesos a un piloto de Córdoba que se trasladó especialmente para participar de la subasta de Santa Fe. Para el funcionario, la venta del avión representó una señal política contundente en el marco del combate a las organizaciones criminales. «Demostramos que en Santa Fe no hay impunidad para nadie. Le quitamos bienes al delincuente que roba en la calle, pero también al que comete delitos de guante blanco y no está acostumbrado a que le toquen el dinero», subrayó Figueroa Escauriza, destacando el objetivo de golpear la estructura patrimonial del crimen.
Destino de los Fondos: Reparación a Víctimas y Beneficio Comunitario
Más allá del impacto mediático y la recaudación, el destino de los fondos es un pilar central de esta política pública. Una parte de lo recaudado se orientará a la reparación económica de víctimas de delitos, una iniciativa por la cual ya fueron resarcidas 46 personas con una cifra cercana a los 300 millones de pesos desde el inicio de la gestión. Otra porción de los recursos se destinará al sostenimiento operativo de la Agencia Provincial de Registro, Administración y Disposición de Bienes y Activos Patrimoniales del Delito (APRAD) y a programas sociales en distintos puntos de la provincia.
La Provincia también prevé destinar los fondos a escuelas públicas, centros de jubilados, vecinales e instituciones intermedias. En este marco, se destacó la participación de alumnos de la Escuela Técnica Macagno de Santa Fe, quienes colaboraron en la exhibición previa brindando asistencia técnica sobre vehículos y motos. Esta experiencia funcionó como una valiosa instancia formativa para los estudiantes, permitiéndoles aplicar conocimientos de mecánica automotor. Con esta reciente edición, Santa Fe ya supera los 5.177 millones de pesos recuperados del delito a través de las distintas subastas realizadas, consolidando una estrategia que busca desarticular el poder económico de las organizaciones criminales y transformar esos bienes en herramientas concretas para la reparación social y el beneficio comunitario.
