
El gobernador Maximiliano Pullaro destacó el rol protagónico del Estado provincial para amortiguar el impacto de un escenario económico nacional complejo. A través de la inversión estratégica en infraestructura, incentivos fiscales y un firme acompañamiento a las pequeñas y medianas empresas (pymes), Santa Fe logra exhibir indicadores laborales más estables que el promedio del país.
Contexto Nacional y Estrategia Contracíclica en Santa Fe
En un panorama nacional signado por la caída de la actividad económica y el deterioro del empleo, la provincia de Santa Fe ha delineado una dinámica propia para mitigar los efectos de la recesión. El gobierno provincial subraya que aproximadamente 40.000 familias dependen directamente de la obra pública, lo que convierte a la inversión estatal en un actor decisivo para el sostenimiento del mercado laboral santafesino. Esta iniciativa no es aislada, sino que forma parte de una estrategia más amplia que integra el gasto en infraestructura, el alivio impositivo y herramientas de financiamiento para el sector productivo. De esta manera, la Provincia asume un papel activo y contracíclico para preservar la demanda de empleo en momentos en que el sector privado, condicionado por la macroeconomía, reduce su capacidad de expansión.
La Obra Pública como Motor del Empleo y la Cadena de Valor
El gobernador Pullaro remarcó que la obra pública en Santa Fe no solo genera puestos de trabajo directos en la construcción, sino que dinamiza una extensa cadena de valor que impacta positivamente en proveedores, servicios y las economías regionales. En este sentido, el ministro de Trabajo, Roald Báscolo, aportó un dato significativo: Santa Fe es una de las pocas provincias donde la construcción muestra signos de crecimiento, en claro contraste con la caída nacional que ronda el 10%. Este diferencial explica, en parte, por qué los principales aglomerados urbanos santafesinos presentan mejores indicadores de empleo que otros grandes centros del país.
Incentivos Fiscales y Acompañamiento a Pymes
Complementando la inversión en infraestructura, el gobierno provincial implementa un esquema de incentivos fiscales diseñado para sostener la competitividad empresarial. La reducción del impuesto a los Ingresos Brutos y la posibilidad de deducir costos asociados al empleo forman parte de una batería de medidas que buscan prevenir despidos y promover nuevas contrataciones, incluso en un contexto de baja actividad. Otro de los ejes de la política económica es el acompañamiento a las pymes, un sector clave en la generación de empleo formal. La Provincia brinda a estas empresas financiamiento, organiza rondas de negocios y desarrolla programas de inserción laboral para fortalecer su entramado productivo.
Indicadores Laborales y Desafíos a Futuro
La combinación de estas políticas se refleja en los indicadores laborales. El Gran Rosario, por ejemplo, alcanzó una tasa de empleo del 49,1%, ubicándose entre los niveles más altos del país, según datos del INDEC. Este es un dato no menor, ya que, en un escenario donde el desempleo crece a nivel nacional, mantener estos valores implica una diferencia estructural en la dinámica económica de Santa Fe.
A pesar de estos resultados, el propio gobierno reconoce la fragilidad del escenario. ««¿Estamos bien? No. Pero estamos resistiendo»», sintetizó el gobernador Maximiliano Pullaro, una definición que plasma tanto el alcance como los límites de la estrategia provincial. La capacidad de sostener el empleo depende, en gran medida, de mantener el nivel de inversión pública y de que el sector privado logre recuperar dinamismo. De cara a 2026, la apuesta oficial se centra en sostener este equilibrio. La continuidad de la obra pública, sumada a la expectativa de que las medidas fiscales impulsen el empleo privado, se presenta como la clave para consolidar una tendencia que, hasta ahora, posiciona a Santa Fe en una situación más ventajosa frente a un complejo panorama nacional.
