jueves, octubre 1

Crisis laboral en Santa Fe: caen las changas informales y aumenta la precarización de monotributistas

El gabinete provincial analizó los últimos indicadores sobre ocupación y desocupación a nivel nacional y provincial, detectando en Santa Fe una caída simultánea del empleo formal y del informal, acompañada por un incremento en la presión de personas que salen activamente a buscar trabajo.

Radiografía del mercado laboral santafesino

Presidido por el gobernador Maximiliano Pullaro, el gabinete provincial evaluó la evolución del mercado laboral desde diciembre de 2023 hasta los datos más recientes de agosto. Durante el encuentro, el ministro de Trabajo, Roald Báscolo, detalló el escenario complejo que atraviesa la provincia y el país, marcado por la contracción industrial y el impacto directo en el sector comercial.

A nivel nacional, la pérdida de empleo privado registrado es una constante generalizada en casi todas las jurisdicciones, con excepciones como Neuquén y Río Negro, mientras que distritos como Santa Cruz y Chubut sufrieron mermas de hasta el 17%. Según el análisis oficial, esta destrucción de puestos formales ha sido compensada parcialmente en el país por un incremento de la informalidad, lo que evita un salto abrupto en las estadísticas de desempleo general.

El impacto en la construcción y la industria

En el plano sectorial, la construcción se consolidó como una de las actividades más golpeadas tras el desplome registrado durante 2024. Aunque la provincia de Santa Fe logró estabilizar y recuperar parte del terreno perdido en este rubro gracias al impulso de la obra pública provincial —ante la ausencia de fondos nacionales—, el panorama privado muestra signos de extrema debilidad tanto en grandes desarrollos como en obras menores.

Por su parte, el sector industrial desplazó a la construcción como el principal generador de pérdida de empleo a nivel nacional. Provincias con fuerte matriz industrial como Santa Fe y Córdoba sufren con mayor intensidad este fenómeno, especialmente en rubros como el textil, el calzado, la siderurgia, la metalurgia y la metalmecánica, fuertemente presionados por la competencia de productos importados.

La caída del comercio y la microeconomía

Un dato novedoso que advierte el gobierno provincial en este último trimestre es la incorporación del comercio a la lista de sectores que destruyen empleo privado formal. Este fenómeno evidencia que el mercado interno no logra recuperarse, a pesar de que el Producto Bruto Interno (PBI) muestre indicadores de crecimiento impulsados por actividades extractivas y agroexportadoras que no demandan mano de obra masiva.

La falta de recuperación de la microeconomía se refleja también en la desaparición de las denominadas «changas» y de las pequeñas mejoras hogareñas. De acuerdo con el relevamiento ministerial y las consultas con cámaras del sector y corralones, el poder adquisitivo erosionado impide que las familias destinen remanentes a reparaciones domésticas, paralizando el consumo minorista.

Precarización, morosidad y cuentapropismo informal

La complejidad del escenario socioeconómico se traduce además en un fuerte incremento de la morosidad y en una mutación de las formas de contratación. Los índices de mora en créditos bancarios y del sistema no financiero se triplicaron, pasando del 4% al 12% a nivel individual, mientras que en las pequeñas y medianas empresas escalaron del 2% al 6%.

En paralelo, las figuras de empleo autónomo sufren un proceso de deterioro. El tradicional monotributo comienza a retroceder frente a la consolidación del «cuentapropismo informal», un autoempleo de subsistencia que prescinde de registros formales ante la imposibilidad de sostener las obligaciones tributarias y la caída general de los ingresos.