viernes, abril 3

Argentina goleó a Zambia

La Selección Argentina goleó 5 a 0 en un amistoso que tuvo a Thiago Almada como figura rutilante y a Lionel Messi, autor de un gol, durante los 90 minutos en cancha. El capitán protagonizó un gesto destacado al cederle la ejecución de un penal a Nicolás Otamendi. Pese a la abultada victoria, que la Albiceleste consiguió sin mayor esfuerzo, el partido ofreció pasajes de juego monótono debido a la notable disparidad entre ambos equipos.

Un Amistoso Que Dejó Dudas Sobre Su Utilidad

La naturaleza de este tipo de encuentros amistosos, donde la diferencia entre los contendientes es abismal, inevitablemente lleva a cuestionar su verdadera utilidad como medida de rendimiento. Si bien los cuerpos técnicos justifican estas citas para probar variantes y estrategias, la Selección Argentina cayó por momentos en una displicencia natural. El temprano primer gol, a los tres minutos, estableció un escenario sin riesgos que se mantuvo a lo largo de todo el encuentro. Argentina se limitó a jugar un «fulbito» tranquilo, caminando la cancha y sin ser comprometida en absoluto por un rival visiblemente inferior. Esta falta de sorpresa y la excesiva cantidad de pases hacia atrás para reiniciar la jugada tornaron el desarrollo del partido, por pasajes, en soporífero, pese al dominio abrumador del balón (más del 80% en la primera parte).

Monotonía y Eficacia en la Primera Parte

Los goles de Julián Álvarez y Lionel Messi, uno al inicio y otro al cierre de la primera etapa, bastaron para sellar una ventaja de dos tantos al descanso. Más allá de la efectividad, el juego argentino se caracterizó por la previsibilidad. Se abusó de la lateralización y, en lugar de acelerar cuando las condiciones lo permitían, la jugada solía volver hacia atrás para un nuevo inicio. En este contexto, se destacaron algunas proyecciones de Nahuel Molina, quien buscó romper la monotonía, la participación de Thiago Almada (generalmente recostado por izquierda) y la solvencia en el primer pase de Leandro Paredes. El gol de Messi, en una jugada personal al borde del área, fue una muestra de su capacidad para desequilibrar en espacios reducidos, encontrando el único hueco entre el arquero y el palo. Alexis Mac Allister, por su parte, mostró algunas imprecisiones en el manejo de la pelota que deberá corregir.

El Segundo Tiempo: Penalti, Cambios y Goles

El complemento comenzó con la misma tónica de eficacia albiceleste. Apenas iniciado, llegó el tercer gol tras una excelente combinación entre Messi y Almada. El ’10’ filtró un pase magistral que dejó al ’11’ de cara al arco, siendo derribado dentro del área. Con el penal a favor, Lionel Messi tuvo un gesto destacable al invitar a Nicolás Otamendi a ejecutarlo. El experimentado defensor, quien ya anunció su despedida de la selección tras el próximo Mundial, lo convirtió con gran categoría, poniendo el 3 a 0 y dejando el partido sentenciado. Con el marcador ampliamente a favor, el entrenador Lionel Scaloni movió el banco: ingresaron Nicolás González, Rodrigo De Paul y Valentín Barco. Este último, para sorpresa, actuó como volante interno, mientras que González se ubicó de lateral. El cuarto tanto llegó producto de una gran jugada de Thiago Almada, el mejor del encuentro. Tras combinar con Barco, su intento de pase al medio derivó en un desvío providencial de un defensor rival (Chanda) hacia su propia valla. El 4 a 0 llegó con más de veinte minutos por disputarse. Más tarde, Otamendi fue ovacionado al ser reemplazado por Martínez Quarta, y Giovanni Simeone ingresó por Julián Álvarez.

Una Leve Mejora para el Final

Aunque el ritmo decayó en la primera etapa, la Selección Argentina exhibió una imagen más dinámica en la segunda mitad. El equipo mostró mayor ritmo y verticalidad, disminuyendo los pases hacia atrás y generando más situaciones de gol, lo que contribuyó a un cierre más entretenido. Los gestos de Lionel Messi, como el pase preciso en una jugada final y la cesión del penal a Otamendi, reafirmaron su liderazgo. Thiago Almada, con su lucidez y participación activa en varias jugadas de peligro, se erigió como la figura más destacada del encuentro. También fueron importantes las proyecciones de Nahuel Molina, que intentaron romper con la modorra generalizada. En definitiva, Argentina se llevó una victoria contundente por 5 a 0, caminando la cancha y jugando a media máquina frente a un rival sin equivalencias.