
El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, aseguró que su administración atraviesa el período más complejo desde el punto de vista de la matriz económica y reveló que, de haberse mantenido las variables nacionales de 2023, la provincia habría percibido 765.000 millones de pesos más en concepto de coparticipación y transferencias federales. «No andamos llorando, pero no es fácil la que nos ha tocado», expresó el mandatario, quien además bregó para que «no retorne el populismo y la corrupción» al país.
El impacto de la caída en la coparticipación
Durante un encuentro de trabajo con su ministro de Economía, Pablo Olivares, el titular de la Casa Gris analizó la evolución y la merma de los recursos federales remitidos a Santa Fe durante la gestión de Javier Milei. Según los datos evaluados, basados en informes del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la provincia dejó de percibir montos millonarios que alteran la planificación financiera local.
El análisis técnico determinó que, solamente en septiembre, Santa Fe recibió 68.000 millones de pesos menos de lo que le hubiera correspondido bajo los parámetros de 2023. Al proyectar el acumulado entre enero y septiembre, la cifra asciende a los 765.000 millones de pesos mencionados por el gobernador, un monto equivalente a más de una masa salarial completa de la administración provincial. Desde la cartera económica explicaron que este comportamiento responde a una desaceleración inflacionaria que no estuvo acompañada por una reactivación y un crecimiento de la economía real.
Críticas al kirchnerismo y escenario financiero
En el plano político, Pullaro cuestionó con dureza los efectos de las administraciones kirchneristas sobre las cuentas públicas nacionales. Al recordar el período de superávit gemelos y el pago inicial al FMI, el mandatario advirtió que el posterior derroche de recursos y los hechos de corrupción destruyeron la caja del Estado. «Eso no puede volver; lo peor es retornar al populismo que le hizo perder muchas oportunidades a la Argentina», enfatizó.
En cuanto al contexto provincial, las autoridades admitieron que si bien durante 2024 y 2025 se logró defender la recaudación propia, en el ejercicio actual esa fuente de ingresos comenzó a resentirse de manera significativa. Las proyecciones para 2027 se presentan con expectativas moderadas, donde apenas se prevé una pequeña reactivación sin cambios estructurales profundos.
Gestión con equilibrio y apuesta al futuro
Frente a este escenario restrictivo, el gobernador defendió el modelo de gestión santafesino focalizado en el equilibrio fiscal, la eficiencia en el gasto público y el sostenimiento de la obra pública mediante recursos propios y financiamiento internacional para preservar el empleo.
«La verdad es que yo estoy esperando la reactivación económica del segundo semestre de 2024, pero cada vez tengo que ajustar más el bolsillo», ironizó el mandatario al graficar las dificultades financieras actuales. No obstante, se mostró optimista respecto de los ciclos económicos y concluyó que, en el corto o mediano plazo, las variables macroeconómicas nacionales terminarán por acomodarse para permitir el despegue productivo del país.
