
La Base Naval Integrada de Ushuaia se consolidó como un proyecto estratégico para reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur y mejorar la conexión logística con la Antártida. En medio de un nuevo giro en la política de defensa y soberanía, el Gobierno de Javier Milei resolvió priorizar su desarrollo de cara a la elaboración del Presupuesto 2027.
Una obra clave en el extremo sur
El proyecto volvió al centro de la agenda nacional en septiembre de 2026, cuando el presidente Javier Milei instruyó al Ministerio de Economía, a cargo de Luis Caputo, para que el desarrollo de la base reciba carácter prioritario. La iniciativa no es nueva: su piedra basal se colocó en febrero de 2022 durante la gestión anterior, concebida desde su origen como una infraestructura naval de gran relevancia geopolítica para ampliar las capacidades de la Armada Argentina.
No obstante, los trabajos avanzaron de manera lenta. Si bien la documentación oficial remitida al Congreso fijaba una estimación de finalización para 2027, las autoridades aclararon que no se trata de una fecha definitiva de inauguración, sino de una previsión temporal incluida en los pliegos originales del proyecto.
El estado actual y las etapas pendientes
La planificación contempla un diseño por etapas. La primera fase incluyó trabajos preparatorios, estudios de suelo, movimiento de tierra, apertura de caminos de acceso y la construcción de galpones modulares y servicios básicos para llegar hasta el futuro muelle. Sin embargo, el complejo excede ampliamente estas labores iniciales.
En las fases subsiguientes se prevé la construcción propiamente dicha del muelle, los edificios administrativos, las viviendas destinadas al personal y las instalaciones logísticas para brindar asistencia a los buques. Debido a que el costo total estimado de 12.723.225.787 pesos corresponde a estimaciones previas y no a cifras actualizadas para 2026, las autoridades señalaron que todavía no es posible precisar el monto exacto faltante para concluir la totalidad de las obras.
Financiamiento y reequipamiento militar
El relanzamiento de la base se da en consonancia con la nueva orientación del sistema de defensa nacional. En mayo de 2026, el Ejecutivo puso en marcha el Plan de Adecuación y Reequipamiento Militar Argentino (ARMA) a través del Decreto 314/2026, cuyo propósito central es modernizar las Fuerzas Armadas y recuperar infraestructura estratégica.
Dicha normativa estableció un esquema de financiamiento que permite destinar hasta el 70 por ciento de los recursos obtenidos por la enajenación de determinados bienes e inmuebles estatales afectados al área de defensa hacia programas de reequipamiento e infraestructura. Este marco general respalda el renovado impulso presupuestario para la construcción en Tierra del Fuego.
Conectividad antártica y control marítimo
La ubicación geográfica de Ushuaia otorga al proyecto un valor logístico fundamental. El Ministerio de Defensa remarcó que la nueva infraestructura facilitará el abastecimiento, el mantenimiento y las operaciones navales orientadas tanto al extremo sur como al continente antártico, potenciando la investigación científica y la presencia ininterrumpida en la región.
Esta iniciativa se complementa con la estrategia oficial de vigilancia y control de los espacios marítimos, un área que adquirió protagonismo dentro de la política exterior y de defensa de la administración actual. Así, la Base Naval Integrada se erige como una pieza clave para sostener una postura firme en el Atlántico Sur, a la espera de que el nuevo tramo presupuestario permita acelerar los trabajos pendientes hacia el horizonte de 2027.
