
La Asociación de Mujeres Conductoras (AMC) de Rosario impulsó en el Concejo Municipal un proyecto para extender el protocolo de actuación ante situaciones de violencia de género a todas las empresas y prestadores de servicios vinculados al Estado local. Esta iniciativa ha abierto un debate crucial sobre la necesidad de establecer estándares comunes de capacitación y prevención para quienes trasladan pasajeros en el transporte urbano, un tema que cobra particular relevancia con el crecimiento de las nuevas modalidades de transporte a través de aplicaciones de viajes.
El corazón de la propuesta de la AMC radica en hacer obligatoria la adhesión al Protocolo de Actuación ante situaciones de Violencia de Género para todas las empresas, cooperativas, concesionarias y personas físicas o jurídicas que mantengan vínculos contractuales con la Municipalidad de Rosario. Esta herramienta, vigente desde 2020 para las dependencias municipales, busca extender su alcance a quienes trabajan para el Estado local. Sus representantes expusieron este año la propuesta ante la comisión de Igualdad, Género y Derechos Humanos del Concejo, donde además plantearon la necesidad de incorporar capacitaciones específicas para quienes se desempeñan en empresas vinculadas al municipio. La iniciativa surgió tras acompañar a una trabajadora de una empresa concesionaria del transporte que atravesó una situación de violencia de género y que, según la organización, no encontró una respuesta institucional inmediata.
Capacitación en Género: La Propuesta de la AMC
Stella Maris Ubal, integrante de la Asociación de Mujeres Conductoras, reconoció que Rosario avanzó al incorporar contenidos de género y diversidad dentro de la formación exigida para obtener la licencia profesional. Sin embargo, enfatizó que el desafío ahora es que estas herramientas no queden limitadas a una instancia inicial. «Es necesario mantener capacitaciones periódicas y de actualización. También evaluar el impacto real de la formación sobre las prácticas cotidianas y fortalecer la aplicación de los protocolos frente a situaciones de violencia, discriminación o acoso», señaló.
Actualmente, la capacitación para conductores profesionales reúne contenidos técnicos –como legislación, movilidad, reanimación cardiopulmonar y primeros auxilios– con módulos vinculados a género, diversidad, discapacidad, infancias y personas mayores. Ubal explicó que esta formación apunta a profesionalizar el servicio y brindar herramientas para actuar ante emergencias, prevenir situaciones de discriminación y ofrecer una atención adecuada a pasajeros con distintas necesidades. Por este motivo, la asociación también propone que las capacitaciones sean presenciales, periódicas y verificables, y que acreditar su realización sea un requisito obligatorio en cada renovación de la licencia profesional.
Transporte por Aplicaciones: La Brecha en la Formación
Aunque el proyecto presentado en el Concejo Municipal no menciona explícitamente a las plataformas como Uber o DiDi, la AMC aprovechó la oportunidad para hablar de otra preocupación: las exigencias mínimas que deberían cumplir todas las personas que trasladan pasajeros a través de estos servicios de aplicaciones. El planteo no se limita a la formación técnica. Para las conductoras organizadas, la capacitación en perspectiva de género constituye una herramienta de prevención que permite reconocer situaciones de violencia o discriminación, actuar de manera adecuada ante episodios de acoso, conocer los canales institucionales de derivación y brindar una atención respetuosa a personas en situación de vulnerabilidad.
Desde la AMC sostienen que esas competencias hoy forman parte de las obligaciones del sistema regulado de taxis. Sin embargo, quienes realizan viajes mediante plataformas que operan por fuera del esquema municipal no están alcanzados por los mismos requisitos de habilitación profesional. En consecuencia, el municipio tampoco puede exigir ni verificar que hayan recibido formación específica para prevenir, detectar o intervenir ante situaciones de violencia por motivos de género en estos servicios de transporte.
Estándares Comunes: El Debate Pendiente en Rosario
Mientras el expediente inicial sobre empresas con contrato con la Municipalidad continúa su recorrido legislativo en Rosario, la discusión abre un interrogante que gana peso en un escenario donde conviven modalidades tradicionales y nuevas formas de contratación de viajes. Se plantea cómo garantizar condiciones comunes de prevención, actuación y cuidado para quienes trabajan y para quienes utilizan el transporte urbano, más allá de la plataforma desde la que se solicite un viaje. Este debate es fundamental para la seguridad y la igualdad en la movilidad de la ciudad.
