viernes, julio 10

Una decisión del Parlamento Europeo impulsa la exportación de biodiésel argentino

El Parlamento Europeo rechazó la propuesta de la Comisión Europea que pretendía clasificar el aceite de soja como «de alto riesgo» por su impacto en el suelo y el medio ambiente, una decisión que abre un camino crucial para el biodiésel de Santa Fe y Argentina en el mercado europeo. La resolución obliga a la Comisión a reescribir la normativa, validando el argumento argentino de una producción sustentable y no ligada a la deforestación.

La Eurocámara votó en contra de las modificaciones propuestas por la Comisión Europea al Reglamento Delegado UE 2019/807, que buscaban incorporar la soja argentina entre las materias primas consideradas de alto riesgo por el Cambio Indirecto del Uso del Suelo (ILUC). Esta determinación de los eurodiputados representa un alivio significativo para el sector agroindustrial de Santa Fe y Argentina, especialmente para la exportación de biodiésel.

Clave: Qué es el ILUC

El Indirect Land Use Change (ILUC), o Cambio Indirecto en el Uso del Suelo, es una metodología ambiental adoptada por la Unión Europea para evaluar el impacto ecológico de los cultivos destinados a biocombustibles como el biodiésel y el etanol. Su objetivo es determinar si la demanda de estos cultivos indirectamente provoca deforestación o la ocupación de nuevas tierras en otras regiones, y si el impacto ambiental de estas acciones supera el ahorro de emisiones de carbono logrado al reemplazar combustibles fósiles. La modificación propuesta por la Comisión Europea buscaba endurecer estos criterios y catalogar al aceite de soja, insumo esencial del biodiésel, como de alto riesgo bajo esta premisa, lo que se consideraba una «barrera para-arancelaria».

Un alivio para la cadena agroindustrial

La decisión del Parlamento Europeo fue celebrada por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que la calificó como un «resultado relevante para la cadena agroindustrial argentina». De haberse aprobado la propuesta de la Comisión, el biodiésel de soja habría sido excluido de las metas de energías renovables en el transporte de la Unión Europea para 2030. Esta situación habría representado un cierre de mercado y un «golpe de gracia comercial» para los exportadores nacionales, en un momento en que la industria del biodiésel en Argentina atraviesa una profunda crisis, con una capacidad ociosa cercana al 75%. El país posee una infraestructura capaz de procesar y producir cerca de 3,8 millones de toneladas anuales, concentrada principalmente en el polo productivo del sur de Santa Fe, lo que subraya la importancia de mantener abiertos estos mercados internacionales.

Celebración en Santa Fe y la Nación

Desde Santa Fe, el gobernador Maximiliano Pullaro celebró la decisión europea, afirmando que «defendimos a nuestro campo y a la industria del biodiésel». Su ministro de la Producción, Gustavo Puccini, calificó el paso como «clave», destacando que «demuestra que la producción santafesina y Argentina tiene estándares de producción y sustentabilidad de calidad internacional». Puccini resaltó que, gracias a esta medida, «Santa Fe y Argentina podrán seguir exportando biodiésel de soja a la Unión Europea» y se espera una futura redacción del reglamento que «reconozca la situación del área sembrada de soja y sus criterios de sustentabilidad».

El canciller Pablo Quirno subrayó que este logro es «el resultado del trabajo en equipo» entre la Cancillería, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía, el sector privado y los gobiernos provinciales. Esta coordinación permitió presentar «informes técnicos para mostrar con evidencia lo que siempre sostuvimos: la soja argentina es sustentable». Quirno enfatizó que las recomendaciones del Parlamento Europeo «van en línea con estas posiciones técnicas presentadas por la Argentina», calificándolo como un ejemplo de «diplomacia efectiva, con resultados concretos para el campo y la industria argentina».

Propuesta santafesina para el mercado interno

Aprovechando el reconocimiento internacional a la sustentabilidad de la soja argentina, el ministro Gustavo Puccini también impulsó la necesidad de avanzar de inmediato con una nueva Ley de Biocombustibles a nivel nacional. La propuesta de Santa Fe incluye establecer un corte obligatorio del 15% (B15) para el mercado interno, lo que «garantice la competencia y diversidad de oferentes» y fomente inversiones en biocombustibles de segunda generación como los SAF y HVO. «Si el mundo reconoce la sustentabilidad de nuestra Cadena de la Soja, es hora de que la utilicemos para sustituir las importaciones de gasoil fósil y potenciemos toda la industria de biodiésel», concluyó el funcionario santafesino.