
La oposición y sectores ‘dialoguistas’ en el Congreso Nacional avanzaron en los cuestionamientos al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, al definir el calendario para su interpelación el próximo 2 de julio. La citación, que requerirá una particular interpretación del reglamento, busca que el funcionario complemente su exposición previa en Diputados y afronte la posibilidad de una moción de censura, una herramienta constitucional que nunca antes ha sido aplicada con éxito en Argentina.
Calendario y mecanismo para la citación del jefe de Gabinete
Durante la semana, el Congreso de la Nación Argentina confirmó el calendario para la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Tras posponerse una sesión clave en el Senado, se avanzó en el mecanismo para su convocatoria. El pasado jueves 25 de junio, se aprobó la resolución que habilitará su citación para el 2 de julio. En esa fecha, Adorni deberá complementar la exposición realizada en la Cámara de Diputados y afrontar una posible moción de censura.
Para superar la falta de dictamen y la necesidad de dos tercios de los votos para habilitar la discusión, se acordó en Labor Parlamentaria una interpretación operativa del artículo 101 de la Constitución Nacional. Esto permitirá la aprobación de la moción de citación por mayoría absoluta, simplificando el proceso y evitando así posibles jugadas que busquen salvar al funcionario.
¿Cómo funciona la moción de censura al Jefe de Gabinete?
Argentina, a diferencia de los países europeos con sistemas parlamentarios, posee un sistema presidencialista. No obstante, la Reforma Constitucional de 1994 introdujo la figura del Jefe de Gabinete de Ministros, brindando al Poder Legislativo una herramienta específica para removerlo: la moción de censura. Esta medida solo aplica al Jefe de Gabinete, no al Presidente ni a otros ministros, para quienes el único camino de remoción es el juicio político.
El proceso, regulado por el artículo 101 de la Constitución Nacional, se divide en dos etapas que exigen amplios consensos. Primero, cualquiera de las cámaras puede citar al Jefe de Gabinete para interpelarlo, con el objetivo de tratar la moción de censura. Esto requiere el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de la cámara promotora.
Luego, para que el funcionario sea efectivamente destituido, ambas cámaras deben aprobar la remoción por separado, también por mayoría absoluta de la totalidad de sus miembros. Si una cámara vota a favor y la otra no alcanza el número, la moción se cae y el Jefe de Gabinete permanece en su cargo. De ser aprobada por ambas, el funcionario es removido de inmediato, cesando en sus funciones en el acto, sin plazos de gracia. Cabe destacar que la Constitución no prohíbe explícitamente que el Presidente vuelva a firmar el decreto de designación de la misma persona.
Históricamente, esta herramienta nunca se ha aplicado con éxito en Argentina. Desde 1994, ningún Jefe de Gabinete fue removido por esta vía; los presidentes suelen solicitar la renuncia del funcionario antes de que el Congreso lo destituya por la fuerza, evitando así el costo político.
El PRO exige la salida de Manuel Adorni
La presión sobre Manuel Adorni se intensificó con las declaraciones de importantes referentes del PRO. Martín Goerling Lara, jefe del bloque del PRO en el Senado, afirmó que la permanencia de Adorni en el cargo «no da para más» y aseguró que su bloque acompañaría un «pedido de censura o remoción» si el funcionario no brinda explicaciones sobre su patrimonio y si se llega a debatir esa instancia.
Goerling sostuvo que Adorni «le mintió al Congreso y a toda la Argentina» durante su informe de gestión en Diputados, y calificó su continuidad como «un capricho» del presidente Javier Milei y su hermana para «mantenerlo a toda costa». En la misma línea, el diputado nacional Fernando de Andreis (PRO), secretario general del partido y uno de los dirigentes más cercanos a Mauricio Macri, expresó que la presencia de Adorni como jefe de Gabinete le causa «un daño infinito» al Presidente y es «perjudicial para el cambio en la Argentina».
De Andreis señaló que Adorni «claramente no tenía las cualidades para ser jefe de Gabinete», haciendo referencia a la investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos que pesa sobre el funcionario, a cargo del juez federal Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita. El ex secretario general de la Presidencia durante el gobierno de Macri concluyó que «lo ideal es que Adorni se vaya, no debería pasar un día más en el cargo», y anticipó que su partido «no descarta» avanzar con una interpelación también en la Cámara de Diputados.
