martes, mayo 19

La Cárcel de máxima seguridad en Piñero se inauguraría en mayo de 2027

Una nueva cárcel de máxima seguridad en Santa Fe, destinada a más de 1.150 internos de alto perfil, busca reforzar el aislamiento de líderes criminales para desarticular sus vínculos con organizaciones delictivas externas. El gobernador Maximiliano Pullaro destacó que esta infraestructura forma parte de una política integral de seguridad provincial, anclada en el control penitenciario, la tecnología y la acción policial.

Con una inversión provincial superior a los $143.000 millones, se confirmó que en mayo de 2027 será inaugurado «El Infierno», la nueva cárcel de máxima seguridad en la Unidad Penitenciaria Nº 8 de Piñero. Este establecimiento, sin precedentes en Sudamérica por su diseño y capacidad, alojará a más de 1.150 reclusos, incluyendo narcotraficantes y sicarios, en un contexto de baja histórica de la violencia en la provincia producto de las férreas acciones de seguridad de la actual gestión.

Estrategia Integral de Seguridad y Control Carcelario

Las obras de «El Infierno» se inscriben en una estrategia integral de seguridad pública que, según el gobernador Maximiliano Pullaro, excede el trabajo policial y la incorporación de tecnología. «La seguridad no solo tiene que ver con la Policía o con herramientas como Lince, sino también con el control efectivo de la población detenida. Porque cuando más control hay de las cárceles, más control hay de las calles», afirmó el mandatario provincial.

En esa línea, el proyecto contempla que cada interno alojado en «El Infierno» ocupe una celda individual bajo control permanente del Servicio Penitenciario. Los espacios comunes solo podrán ser compartidos con grupos reducidos, de hasta 12 personas, cuando así se disponga. El gobernador Pullaro subrayó la decisión política de avanzar con esta infraestructura, que permitirá alojar a «1.150 reclusos de alto perfil». Paralelamente, en el mismo predio de Piñero, se construyen otras dos cárceles con capacidad aproximada para 1.950 detenidos cada una.

Traslado de Internos y Ruptura de Vínculos

Para lograr una mayor separación de los reclusos más peligrosos, cerca de 500 presos actualmente clasificados dentro de los niveles más altos de peligrosidad serán trasladados al nuevo complejo penitenciario. De estos, 70 pertenecen al nivel 1, 176 al nivel 2 y casi 300 al nivel 3. Según el mandatario provincial, esta medida permitirá «seguir separando a los detenidos más violentos y conflictivos de la provincia para romper sus vínculos con el exterior».

El gobernador también destacó que se trata de «una cárcel de máxima seguridad» asociada a una inversión histórica para Santa Fe. «En cien años se construyeron 3.500 celdas y, en cuatro años de gestión, vamos a hacer más de 3.500. Seremos el gobierno que más plazas carcelarias construyó», sostuvo Pullaro, enfatizando la magnitud del proyecto.

Un Nuevo Paradigma Penitenciario con Aspiración Regional

El ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, afirmó que esta obra «marca un punto de inflexión en la arquitectura penitenciaria moderna» y destacó la ausencia de modelos equivalentes en la región para replicar. «En unos años otras provincias y países podrían tomar esta infraestructura como referencia, porque el fenómeno de los presos de alto perfil es un problema extendido en América Latina», sostuvo Cococcioni, quien añadió que Santa Fe impulsa «un nuevo paradigma penitenciario» diseñado no solo para evitar fugas, sino también para resistir ataques externos y enfrentar amenazas cada vez más complejas.

Por su parte, la secretaria de Asuntos Penales, Lucía Masneri, afirmó que el complejo fue concebido «a medida de los problemas de violencia que atravesó la provincia». Explicó que el diseño busca maximizar el aislamiento de personas que, aún detenidas, continuaron organizando delitos desde prisión. Este establecimiento se inscribe dentro de las políticas provinciales orientadas a cortar la comunicación entre líderes criminales y las estructuras delictivas que operan fuera de los penales, mediante mayores niveles de aislamiento y control.

Así será «El Infierno»: Infraestructura y Equipamiento

El secretario de la Unidad Ejecutora de Infraestructura en Materia de Seguridad Pública y Penitenciaria, Diego Leone, explicó que el proyecto involucra a varias empresas trabajando de forma simultánea para acelerar la ejecución, lo que exige una coordinación técnica compleja para unificar materiales y sistemas en los distintos pabellones.

La cárcel estará integrada por cuatro módulos y un edificio central de administración, desde donde se realizará el ingreso al complejo. Contará con un doble muro perimetral de 1.800 metros de extensión y 10 metros de altura, con circulación vehicular interna y pasarelas superiores para vigilancia. Además, tendrá torreones cada 70 metros y una torre principal de 36 metros de altura con visión panorámica de 360 grados.

Cada módulo dispondrá de 24 pabellones y, en cada ala, habrá 12 celdas individuales de hormigón premoldeado distribuidas en dos plantas. En total, el complejo tendrá 288 celdas por módulo, sumando 1.152 plazas. También incorporará boxes individuales para visitas y comunicaciones a través de mamparas, evitando el contacto físico directo. El penal dispondrá de atención sanitaria intramuros para reducir traslados, sala de conferencias y helipuerto propio, garantizando una operación autónoma y de máxima seguridad.