
A partir de abril, el Gobierno nacional cerrará definitivamente el programa Volver al Trabajo, que había reemplazado al Potenciar Trabajo, y que actualmente beneficia a unas 900 mil personas. La asistencia de $78 mil mensuales será sustituida por un esquema de vouchers destinados a la capacitación laboral en oficios, una medida informada por el Ministerio de Capital Humano que busca eliminar la intermediación y condicionar la ayuda estatal a resultados verificables.
El anuncio oficial y sus fundamentos
La decisión fue comunicada este martes por el Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, y se enmarca en la política de la gestión libertaria de desarmar la lógica de intermediación en los programas sociales y vincular la ayuda estatal a resultados concretos. Además del cambio metodológico, la medida implica una definición política que da por terminada la transición del esquema heredado, apostando por la formación profesional en lugar de la transferencia directa. «No es ajuste, es eficiencia», había adelantado Pettovello semanas atrás.
Del Potenciar Trabajo a Volver al Trabajo: la cronología
El punto final que ahora se oficializa tiene una historia previa. El programa Potenciar Trabajo, que unificó planes previos, fue lanzado en marzo de 2020 durante el gobierno de Alberto Fernández, con el objetivo de promover la inserción laboral formal y la capacitación de trabajadores vulnerables, pagando inicialmente la mitad de un Salario Mínimo, Vital y Móvil.
Con el cambio de gestión en 2023, ese esquema comenzó a desmantelarse. En 2024, nació Volver al Trabajo como su reemplazo, bajo la premisa de corregir deficiencias estructurales, mejorar la transparencia y reducir el control de las organizaciones sociales sobre los planes. La intención era establecer una relación directa entre el Estado y el beneficiario, sin gestores ni intermediarios.
Ahora, este programa transitorio dejará de abonarse para dar paso al nuevo sistema de vouchers de capacitación, culminando así una política de asistencia social que duró más de seis años y que, en su momento de mayor expansión, llegó a reunir a más de 1,3 millones de beneficiarios.
Qué cambia para los beneficiarios desde abril
El cambio será concreto a partir de abril. Volver al Trabajo se pagará por última vez en marzo, y desde entonces, quienes integraban ese universo de aproximadamente 900 mil personas, la mayoría mujeres, podrán optar por inscribirse en el nuevo sistema de formación. Los beneficiarios ya comenzaron a recibir notificaciones a través de la aplicación Mi Argentina y por correo electrónico, informándoles sobre la finalización del plan y la posibilidad de anotarse en el nuevo esquema.
Es importante destacar que la reconversión no será homogénea para todos los ex titulares del Potenciar Trabajo. Otro grupo, estimado en unas 300 mil personas, que se encuadra en un esquema de asistencia más permanente y presenta mayores dificultades para la inserción laboral, quedará fuera de esta baja y permanecerá, por el momento, en la red asistencial. El Gobierno ha vuelto a segmentar a sus beneficiarios, derivando a un grupo hacia la capacitación condicionada y manteniendo a otro en la red asistencial.
El nuevo esquema: vouchers de capacitación y el fin de la intermediación
En la práctica, el Estado dejará de otorgar una transferencia mensual generalizada a través de Volver al Trabajo para adoptar un sistema ligado directamente a la formación. Los vouchers serán asignados a los beneficiarios que, tras inscribirse y manifestar su voluntad de participar, podrán elegir cursos dentro de una red de centros de capacitación en formación a nivel nacional.
El Ministerio de Capital Humano ha estado montando una red federal de instituciones con propuestas adaptadas a las necesidades productivas de cada provincia. En este esquema, el Estado aporta la infraestructura, mientras que las empresas privadas se encargarán de los contenidos, los capacitadores y los materiales. La meta oficial es que la reinserción laboral se concrete a través de capacitaciones en oficios, certificaciones gubernamentales y convenios con firmas privadas.
Las condiciones de permanencia también cambiarán. Quienes accedan al nuevo sistema deberán cumplir con requisitos de asistencia y continuidad en los cursos. El abandono implicará la pérdida del beneficio sin posibilidad de reingreso, reforzando el mensaje oficial de que el gasto público debe estar asociado a resultados concretos en términos de formación.
Uno de los ejes más enfatizados por el Gobierno es la eliminación de la intermediación de las organizaciones sociales en la política asistencial. La reconversión de Volver al Trabajo refuerza esta línea, buscando un vínculo directo entre el beneficiario y el Estado, sin la estructura política de mediadores que durante años articuló el acceso a los planes.
La visión de Capital Humano sobre los programas sociales
Sandra Pettovello había anticipado semanas atrás la filosofía que subyace al rediseño de la asistencia estatal. En un video difundido a principios de marzo, sostuvo que «técnicamente, los planes sociales no existen», estableciendo una diferenciación clara entre prestaciones de la seguridad social y programas sociales.
Por un lado, ubicó a la Asignación Universal por Hijo (AUH), las jubilaciones y las pensiones como «derechos establecidos por ley», que no dependen de cupos, intermediarios ni discrecionalidad. Por el otro, definió los programas sociales como herramientas focalizadas, con objetivos concretos, reglas de acceso, condicionalidades y evaluación de resultados. «Si no funcionan, se modifican o se cierran», afirmó, sentando el principio que ahora se aplica sobre Volver al Trabajo.
Pettovello insistió en que la gestión no redujo la cantidad de personas asistidas, sino que ordenó estructuras. Mencionó haber encontrado 125 programas sociales al asumir, «muchos superpuestos, duplicados, sin evaluación y con intermediación», que fueron unificados en 49 con «reglas claras y trazabilidad». Este proceso, según la ministra, «no es ajuste, es eficiencia».
Dudas y expectativas sobre la implementación
Por el momento, el monto de los vouchers aún no ha sido informado y podría depender tanto del número de inscriptos como del costo de las capacitaciones disponibles. Esto significa que, si bien el nuevo esquema fue anunciado, todavía presenta algunos cabos sueltos en su instrumentación.
Dentro del propio Gobierno, se reconoce que no todos los actuales titulares de Volver al Trabajo se inscribirán en el nuevo sistema. Se espera que una parte de los beneficiarios opte por capacitarse, mientras que otro segmento no lo haga, ya sea por desinterés o porque actualmente realiza tareas en la informalidad, dado que el plan de $78 mil resultaba insuficiente como ingreso único.
Bajo esta lectura, la reconversión no retiraría personas del mercado de trabajo, sino que modificaría la forma en que el Estado interviene en ese universo. En línea con el rediseño de la política social del gobierno de Javier Milei, se destaca el fortalecimiento de la Asignación Universal por Hijo y la Tarjeta Alimentar, mejorando la cobertura básica alimentaria y amortiguando los meses más duros del ajuste, aunque también generando un debate sobre los incentivos para la formalización laboral en segmentos de menor calificación. De ahí la insistencia de Pettovello en diferenciar entre la «seguridad social» y los «programas sociales».
